Jorge Raventos
Aunque afectada por un traidor esguince que la privó de acompañar su elegante vestuario con los zapatos Louboutin que adora, la señora de Kirchner disfrutó su breve gira europea: en Roma, almorzó afablemente con el Papa y se retiró razonablemente convencida de que Francisco desea el mejor de los finales para su gobierno; en Francia fue muy bien recibida por François Hollande, el presidente, que carga con niveles de aprobación pública más deprimidos que los suyos y que le prometió acompañar amigablemente sus intenciones de arreglo con el Club de París. En la capital francesa se sintió como en casa cuando visitó la Feria del Libro dedicada este año a la Argentina: como si se tratara de una reunión de Carta Abierta en la Biblioteca Nacional, estuvo rodeada por decenas de escritores, funcionarios y aplaudidores oficialistas de mérito desparejo, todos trasladados con apoyo estatal. Los intelectuales cortesanos procuran, también, gozar el mejor de los finales.
Hace tres semanas, el gobierno provincial de Salta montó uno de sus acostumbrados shows mediáticos para intentar dar empaque a la entrega de cincuenta «módulos habitacionales» a personas de escasos recursos residentes en el barrio La Paz.
Al cumplirse el primer año de pontificado del Papa Francisco, es inevitable que el análisis político de la Argentina gire alrededor de la enorme irradiación de su influencia y en los cambios que pueden ocurrir y en los que han sobrevenido en el país en este período, en algunos casos inducidos por la presencia, el ejemplo o el consejo directo de Jorge Bergoglio y en otros, coincidentes o convergentes con ellos.
El Ministro de Economía, Infraestructura y Servicios Públicos del gobierno provincial Salta, señor Carlos Parodi, ha sorprendido a sus interlocutores al revelar algo que prácticamente nadie sabía: que entre las numerosas y variadas "políticas" del gobierno que integra se cuenta el trabajo contra la ilegalidad.
El proyecto de Código Penal que a mediados de febrero Cristina Kirchner recibió de manos de una comisión encabezada por Eugenio Zaffaroni (el juez supremo más amigo de la Casa Rosada) sólo irrumpió en la celebridad cuando Sergio Massa, diputado e inspirador del Frente Renovador, denunció algunos de rasgos más controversiales y afirmó que promovería una consulta popular destinada a debatir ampliamente esos puntos y a rechazar su aprobación.
Que el gobierno de Cristina Kirchner viene ensayando un cambio de rumbo parece obvio. Tres meses atrás, en esta columna ya señalábamos que “la Señora no está dispuesta a (o no está en condiciones de) recuperar el derrotero anterior”. Por entonces, Miguel Galuccio trabajaba discretamente para cerrar el contencioso abierto con la confiscación de las acciones de Repsol en YPF, algo que finalmente se consumó esta semana con una indemnización de 5.000 millones de dólares garantizada de acuerdo a las exigencias de la transnacional de origen español.
La videovigilancia urbana es probablemente una de las herramientas más útiles para esclarecer algunos delitos y para luchar contra fenómenos como el terrorismo. Pero puesta en manos inexpertas, en los lugares equivocados y sin leyes claras que protejan la libertad y la intimidad de los ciudadanos, constituye un verdadero peligro público.
Según el anuncio efectuado por el Ministro de Educación de Salta, señor Eduardo Dib Ashur, el gobierno provincial se apresta a distribuir gratuitamente entre la población escolar salteña unos diez mil guardapolvos y delantales que han sido fabricados en «las empresas sociales textiles de la Provincia».
Mientras en Salta se suceden las marchas periódicas de familias enteras que claman por justicia y exigen de los poderes públicos el esclarecimiento de crímenes de antigua data y el castigo de los culpables, una sola llamada de un animador de televisión al Gobernador de la Provincia ha puesto "de pie" a todas las fuerzas de seguridad que de él dependen.
La Ministra de Derechos Humanos del gobierno provincial de Salta, señora Marianela Cansino, dijo en una reciente entrevista concedida a un diario local: «Tengo que aprender y me voy capacitando. Lula, el expresidente de Brasil, es camionero. Voy a dar lo mejor de mí. Voy a aportar desde el lado contable».
Uno de los grandes riesgos que corren los hombres libres es el de aburrirse de las verdades establecidas. Y aunque entre nosotros esa especie -la de los llamados hombres libres- se encuentra en serio riesgo de extinción, son cada vez más los salteños que comienzan a cuestionar una de las verdades más sólidas e incontrovertidas que parecen sustentar nuestra convivencia: la de que solo podemos ser gobernados por seres providenciales, prediseñados desde la cuna -e incluso antes- para 'regir nuestros destinos'.
Aún no está muy claro cuál es la aportación concreta a la mejora de la seguridad de los salteños y a la eficacia en la lucha contra el crimen organizado que supone la presencia física del Ministro de Seguridad del gobierno provincial en cada uno de los operativos que realiza la Policía de Salta, especialmente en aquellos de más insignificante entidad.